Yo también me rompo

Mi mano acaricia de nuevo mi tripita, recorro los ojos con ella, pero la diferencia es que ahora se me escapa más de una lágrima

Porque yo también me rompo.  A veces la vida nos pone en situaciones que nosotros no podemos controlar, por mucho que hagamos y por mucho que queramos que sea de otro modo. Continuar leyendo “Yo también me rompo”