La Navidad es hipocresía (Testimonio)

Ya han pasado las Navidades, ¡al fin!

Es una época que no me gusta nada y eso que soy de las afortunadas que tiene planes que hacer y familia con la que ir, pero no puedo con tanta hipocresía. Veo personas de las que no sé nada en todo el año y me saludan efusivamente como si realmente les importara tanto como me demuestran. No dudo que me tengan cariño, pero no hasta ese punto.

Veo la comida o la cena familiar y cómo muchas personas que sé que no se toleran se hablan como “si no pasara nada”, con eso de “no dar la comida” a los demás… y ¡qué más dará! es una maldita cena más. Y entonces por evadirme, me meto en las redes sociales y no hago más que ver fotos del tipo a “quedada familiar” y un montón de gente sonriendo donde seguramente muchos de ellos están deseando que pasen los compromisos; sigo viendo caras sonrientes con los super planes, aunque no necesito que sea Navidad para ver publicaciones así; así como los suculentos manjares que hay en cada casa. Todo, como siempre, una cara demasiado perfecta de la vida de cada uno, que no hace más que recordarme que hay personas como yo, que nos acordamos en estas fechas de alguien especial que ya no está y lo único que queremos es estar tranquilos con los que realmente nos quieren y están todo el año a nuestro lado.

Y todo mejora cuando enciendo el televisor y veo que es la época de la magia, de la ilusión, de los familiares que vuelven y se reconcilian y me pregunto: ¿qué pasa con aquellos que no tienen familia? ¿cómo estarán en estas fechas? ¿no hay un espacio para ellos? Una de mis mejores amigas sufre (literalmente) la Navidad porque todos nosotros tenemos planes y ella no, para ella, es una época donde no encuentra sitio porque está sola y los que solemos estar a su lado, estamos a otras cosas porque nos toca estar a otras cosas, y yo me pregunto ¿por qué? Me lo pasaría mil veces mejor con ella cenando por ahí que con tanta gente y tanta sonrisa falsa.

No hago más que ver que la Navidad es un reflejo del tipo de sociedad en el que vivimos, donde todo son tips de cómo ser feliz en X pasos, tener más amigos, abrazar más y sonreír más, quitando de un plumazo todo aquello que pueda provocar cualquier tipo de malestar porque “eso perjudica seriamente tu salud”. Y entonces más me cabreo con este tipo de vida y más me alegro de tener mis personas de confianza con quien puedo decir que estoy echa una mierda cuando estoy mal sin recibir un “no llores, venga anímate”.

M.D es una persona que a través de las sesiones ha comenzado a ser coherente con ella misma y todas las emociones que le quemaban por dentro. Estas palabras las escribió hace un año cuando comenzamos a trabajar juntas, hoy en día ha gestionado y estructurado su vida de tal modo que se siente nta tranquila y en paz tanto con ella como con el entorno, encontrando un punto de equilibrio entre el compromiso social y aquello que ella quiere hacer-piensa-siente. Uno de los objetivos fue el de poder elegir libremente cómo vivir estas fechas sin rozar ninguno de los extremos, aislarse de todos o fingir que le encanta, algo además aplicable a otras áreas de su vida.

Ahora te toca a ti…

¿Y si pudieras expresar libremente que no te gusta la Navidad?

¿Y si tu forma de vivirla fuera tan válida como la de los demás?

¿Y si tuvieras derecho a poder experimentarla a tu manera?

¿Y si no te importara tanto lo que pienses o digan de ti?

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