Cómo tratar con personas tóxicas

Aunque cualquier persona de nuestro alrededor puede ser tóxica, son aquéllas con quienes mantenemos una relación más estrecha las más propensas a dañarnos. Por tanto, el primer punto para aprender a tratar con personas tóxicas consiste en aprender a localizar quiénes de nuestro entorno más cercano son aquéllas que pueden estar ejerciendo una influencia negativa en nuestra vida. Recuerda que ya hablamos de cómo identificarlas en este artículo anterior: https://reflexionesdeunapsicologa.com/2017/03/20/personas-toxicas/), a modo de resumen:

Personas egocéntricas: sólo hablan de ellas mismas… yo, yo y más yo.  A veces consiguen camuflar su egocentrismo preguntándote sobre tu vida; sin embargo, en cuanto tienen ocasión, dirigen la conversación a ellos mismos.

Personas negativas: todo tiene un “pero” para ellas, tienden a ver el vaso medio vacío en todas las áreas de su vida o en cualquier conversación que intentes mantener con ellas.

Personas envidiosas: creen que lo suyo es mejor, se molestan o incomodan cuando mantienes una conversación con ellas respecto a un área donde tu vida está mejor que la suya. Normalmente los sentimientos de inseguridad e inferioridad les llevan a observar la vida de los demás en lugar de la propia.

Personas “meteculpas”: da igual la situación en que te encuentres, que esta persona nunca será responsable de ella. Exprimen y retuercen cualquier situación para crear una liberación de culpa ficticia.

Personas agresivas verbalmente: son inseguras y con muchos miedos, lo que les lleva a reaccionar como el perro que ladra.

Víctimas: si estás mal, ellas siempre estarán peor, aunque el tema sea diferente o no guarde relación con lo que te ocurre, siempre podrán conectar cualquier tipo de conversación con algo que les ocurrió “peor” a lo tuyo.

Personas soberbias: tienen la verdad absoluta. ¡Ojo! no les lleves la contraria porque se sentirán incómodas u ofendidas, pudiendo ocasionar un conflicto. Nada será suficientemente bueno para ellas.

Personas descalificadoras: tienden a criticar a los demás o hablar sobre ellos, pero nunca en términos constructivos.

Personas conformistas: son aquéllas que se han acomodado tanto a su zona de confort y olvidado de sus sueños u objetivos, lo que les llevará a convencerte de que vayas siempre sobre terreno seguro.

Tengamos en cuenta, que las personas tóxicas no tienen por qué ser personas “malas por naturaleza”, normalmente nos encontramos ante personas que han vivido situaciones difíciles o traumáticas, incluso personas a las que no se les ha enseñado a gestionar determinadas emociones, ejerciendo un efecto negativo en el desarrollo de nuevas habilidades ante nuevas situaciones. Cabe mencionar, por tanto, que una de las mejores de maneras de tratar con este tipo de personas es mediante el desarrollo de la “empatía y la compasión” propios, es decir, ser conscientes de las limitaciones de la otra persona para tomar, en la medida de lo posible, distancia emocional y no involucrarnos en determinados contextos que activen la toxicidad del comportamiento.

Otra solución más rápida a priori, pero no por ello fácil es eliminar o alejar a dichas personas de nuestra vida; sin embargo, como hemos mencionado, las personas que más influencia negativa tienen sobre nosotros son aquéllas con quienes mantenemos una relación más estrecha y, por tanto, normalmente son personas que aportan determinado valor a nuestra vida, ya sea emocional o sentimental, económico o material. Por tanto, lo primero antes de poder hacer algo respecto a la relación sería plantearnos qué está aportando esta persona a nuestra vida.

Una vez localizado, el siguiente paso consiste en desarrollar una estrategia que nos permita generar ese valor sin necesidad de contar con la presencia de esta persona. Normalmente, este paso requiere de capacidad de introspección, tiempo y constancia. Entonces, pasamos a la acción para llevar a cabo el plan y comenzar, poco a poco, a reunir el valor para alejar estas relaciones y dar el paso a otras nuevas.

¿Eso significa que sólo debes relacionarte con personas con quienes concuerdes completamente? No. De hecho, esto también puede ser peligroso.

Tengamos en cuenta que aunque acuñemos el término socialmente difundido de personalidad tóxica, en realidad la toxicidad es atribuible a los comportamientos y no a una cualidad “adherida” a la persona desde su nacimiento.

Hablamos por tanto, de personas que hacen que una interacción sea difícil y desgastante, ante las cuales podemos elegir entre gestionar la relación de modo que no nos afecten aquellos contextos donde se activen estos comportamientos o, alejarnos paulatinamente.

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