SALTA

Tomar la decisión de hacer algo, no es hacerlo.

Planear no es ejecutar.

Encontrar lo que quieres hacer, no es llevarlo a cabo.

Para modificar cualquier realidad no basta con pensarla, es necesario pasar a la ACCIÓN.

Salir de nuestra zona de confort o alcanzar una meta (más aún cuanto más importante sea para nosotros) requiere de una serie de pasos, entre los cuales se encuentra siempre el movimiento: motivación, análisis, decisión, acción y pasión (emoción).

  • Motivación y análisis: primero he de tomar conciencia de mi situación real, intentando dejar a un lado los juicios tanto internos como externos, es decir, los famosos “debería”. Una vez consciente de qué realidad vivo, debo tener intención (motivación) por el cambio y entonces, poder evaluar el fin en sí mismo, así como el conjunto de habilidades en las que me muevo con soltura (o aquéllas que carezco y necesito trabajar) para poder llevar a cabo la acción. Aunque parece obvio, es difícil comenzar un camino en la dirección adecuada si no sé ni de dónde parto ni dónde quiero dirigirme.
  • Decisión: establecidos los pasos anteriores debo estar preparado para avanzar. No se trata de saber con exactitud cómo hacer, ni de tener todos los pasos en mente, ni siquiera se trata de avanzar sin miedos, sino de encontrar ese punto en mí donde sé que a pesar de la incertidumbre, encontraré las herramientas necesarias para alcanzar mi meta (o aceptar el punto al que consiga llegar). Para ello, es imprescindible conocer mis talentos, mis habilidades y mis puntos flacos, tener predisposición a aceptar el error o el tropiezo y, pedir ayudar si  no sé o no puedo avanzar solo.
  • Acción: ¿de qué sirve encontrar la puerta de salida si después no avanzo hasta ella, la abro y paso al otro lado? Lo mismo podemos aplicar a cualquier situación que quiera cambiar de mi vida ¿De qué me sirve pensarlo, idearlo, analizarlo y decidirlo si después no ACTÚO? No basta con querer cambiar algo, debo llevar a cabo al menos una acción para favorecer ese cambio.
  • Pasión: elemento imprescindible que rodea y abraza cada uno de los pasos anteriores. Son las emociones las que dotan de sentido cada acontecimiento de la vida, difícilmente puedo hablar del amor si nunca lo he sentido, puedo dibujar una tarde lluviosa pero no puedo hacer que huela a lluvia… Cualquier hecho, situación o acontecimiento de la vida está enmarcado en un contexto emocional, sin el cual, únicamente nos convertimos en espectadores de nuestra propia vida.

Todos los pasos anteriores parecen lógicos; sin embargo, me encuentro en consulta que una vez existe el objetivo, la persona se bloquea en uno de ellos; bien porque no sabe por dónde comenzar, porque se ha obligado a llevar a cabo un cambio pero no existe un deseo real o incluso porque el cambio viene obligado por otra persona.

Por ello, aunque nos encontramos ante unos pasos básicos y necesarios para poder saltar hacia nuestras metas, es necesario parar y prestar atención a cada punto, discernir en cuál de ellos está el bloqueo (si existe) y analizar después los motivos del mismo.

“La acción es la llave fundamental de todo éxito” (Picasso)

 

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