Guía para aprende a gestionar nuestras emociones (I)

imageLocalizar lo que sentimos en el momento adecuado es muy complicado pero imprescindible para tener relaciones sanas; de hecho, lo habitual es que sepamos identificar qué emoción estamos sintiendo cuando ésta está en el punto más alto de su curva (ya vimos en otro post cómo toda emoción tiene una curva de campana, comienza sigilosa para ir aumentando su intensidad hasta llegar a un punto máximo, momento en el que decae hasta desaparecer). Sin embargo, saber identificar nuestras emociones en su clímax lleva de la mano un aspecto negativo: la adecuada gestión de dicha emoción se vuelve complicada, su expresión suele tomar formas agresivas.

Pongamos por ejemplo la rabia, si una persona sabe identificar que está comenzando (momento inicial de la curva) a sentir rabia hacia X persona o X situación, podrá expresar sin dificultad su malestar con una frase del tipo “estoy enfadado por esto” o “me ha molestado…”; sin embargo, cuando una persona únicamente localiza su enfado en el punto más alto de la curva, mejor que los que estén a su alrededor echen a correr, pues controlar la expresión en ese punto es muy difícil y, seguramente,esa persona grite, golpee, cambie su tono de voz…

¿Cuál es entonces el primer paso? Comenzar a prestar atención al hecho de que estamos sintiendo algo, pues TODAS las emociones tienen un componente fisiológico, por lo que sólo hemos de aprender a prestarnos más atención. Viene a ser algo así como las señales de apetito y saciedad, las cuales nos indican cuándo comer o cuándo dejar de comer.

Hoy nos vamos a centrar en esas sensaciones a grandes rasgos (en los próximos posts incidiremos en cada emoción), por lo general, podríamos diferenciar dos impulsos derivados de las emociones:

  • Un impulso interno, la sensación suele ser de apatía, malestar general, pesadez corporal, falta de energías, necesidad de estar uno solo, sentimientos de soledad, necesidad de arrope, ganas de dormir, deseos de desaparecer de X situación, ganas de llorar, tener un nudo en el estómago… Las emociones que corresponden a este impulso son: tristeza, culpa, resignación y miedo
  • Un impulso externo: energía, apertura al exterior, fuerzas, deseos de salir, ganas de gritar o hablar, sensación de que “uno puede con todo”, sentir una especie de llamas en el estómago, ganas de mover el cuerpo (agitación)… Las emociones que corresponden a este impulso son: rabia y alegría

Prestando atención a estas sensaciones sabremos que estamos sintiendo una de las emociones de los dos grupos anteriores. Para comenzar a escucharte simplemente debes buscar en ti las sensaciones antes descritas, intentando localizarlas en su mínima expresión, entonces sabrás que estás experimentando una emoción y podrás ya diferenciar ambos grupos. Recuerda, aprender a identificar la emoción que estamos experimentando en su nacimiento nos ayudará a comunicarnos de una manera sana con los demás y respetuosa con nosotros mismos.

¿Comenzamos a practicar?

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