Las emociones son como los espíritus del Sexto Sentido

image¿Te acuerdas del niño de la película del “Sexto sentido”? Cole era un chico aterrorizado por su gran secreto (“en ocasiones veo muertos”) y las consecuencias que este hecho tenía en su vida. Entonces conoce a Bruce Willis, quien es su psicólogo y con quien comienza a trabajar todos sus miedos.

No quiero enrollarme con el argumento de la película, pero he encontrado en ella un vehículo estupendo para que mis pacientes puedan entender las emociones y cómo éstas funcionan en nuestra vida, así como las posibles consecuencias que pueden tener. Hoy quiero compartirlo con todos vosotros, así que allá vamos:

Daba igual el momento del día en que se encontrara, pues Cole recibía continuamente la visita (terrorífica) de espíritus, los cuales le daban pánico y eso hacía que siempre se comportara de la misma manera: se escondía para que no le encontraran y no se tuviera que enfrentar a ellos. Sin embargo, esconderse no hacía nunca que los espíritus desaparecieran, sino todo lo contrario, los espíritus le insistían y le insistían, le daban distintas pistas, se enfadaban más con él… Vamos, que le perseguían por activa y por pasiva (cosa que era lo que justamente Cole quería evitar).

Entonces, Cole cambia de comportamiento con ellos, decide escucharles para ver qué les ha ocurrido, qué necesitan y cómo les puede ayudar y… encontró el mecanismo, pues cada vez que llevaba a cabo estos pasos, no sólo los espíritus continuaban su camino, sino que incluso se hacía amigo de ellos.

Bien, trasladémoslo a nuestras emociones. Vamos a comenzar diciendo que nuestras emociones son esos espíritus (el espíritu de la tristeza, el espíritu de la rabia, el espíritu del miedo…), normalmente hacemos exactamente lo mismo que hacía Cole al principio de la película: nos escondemos o evitamos nuestras emociones, ¿qué conseguimos? Exactamente lo que conseguía Cole cuando evitaba a los espíritus: que nos persigan. Si seguimos entonces los pasos que dio Cole para solucionar el problema, hemos de enfrentarnos a esos espíritus emocionales y ver qué nos dicen. Imaginemos que nos encontramos con el espíritu de la rabia, tendríamos que hacer lo mismo que hizo el protagonista de la peli, preguntarle al espíritu: qué ha ocurrido, qué necesita y cómo le puedo ayudar… Siguiendo y cumpliendo estos pasos, el espíritu de la rabia habrá hecho su función y nosotros podremos seguir adelante, pero si no le escuchamos y lo reprimimos, el espíritu de la rabia nos perseguirá impidiéndonos vivir tranquilos.

¿el primer paso entonces? Aprender a identificar cuándo parece que estamos sintiendo algo para entonces intentar localizar qué emoción es, una vez puesto el nombre hemos de realizarnos esas preguntas, las cuales aclarare en otros posts, pues necesitan de su propio espacio. De momento me basta con que nos quedemos con lo importante, cuando sentimos una emoción hemos de escucharla y hacerle caso, de lo contrario, ésta no nos dejará tranquilos…

Yo puedo decir que “en ocasiones veo espíritus emocionales”, ¿y tú?

Un comentario sobre “Las emociones son como los espíritus del Sexto Sentido

  1. Me ha gustado mucho tu post, pero por ejemplo en el caso que pones con la rabia, identificas ese espiritu y como haces para saber que necesita para que desaparezca?
    Gracias

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