Aprendiendo a disfrutar… SOLO

imageFacebook: nos extrañamos si alguien no supera los 20 amigos.
Twitter: mejor impresión nos da esa persona si su número de seguidores sobrepasa los 200).

Parece que el mensaje consiste en que a mayor número de amigos y que cuanto más desarrolles tu lado social, mejor opinión tendrán los demás sobre ti. ¿Qué ocurre entonces con el “yo personal e individual”? Y eso de la soledad, ¿es importante?

Tener una relación sana con uno mismo es un aspecto de vital importancia para desarrollar una vida saludable en todas las áreas; sin embargo, no pasamos tiempo con nosotros mismos a no ser que nos veamos obligados a ello y esos ratitos que se convierten finalmente en obligación, se tornan en momentos de utilizar redes sociales o nuevas tecnologías para… seguir de nuevo conectados a los demás! Ahora bien, ¿cómo crearías una buena relación con Susana sin pasar tiempo con Susana? Traslademos dicha pregunta a la individualidad, ¿cómo puedes desarrollar una buena relación contigo mismo si no pasas tiempo contigo?Para fortalecer la complicidad y la identidad imprescindibles en cualquier relación social, es fundamental no dejarse llevar por la rutina y profundizar en el vínculo con uno mismo. Para comenzar a disfrutar de tu tiempo de soledad y poder relacionarte positivamente contigo:

  • Crea (y defiende) un espacio propio: primero busca qué actividades te gustan (si te cuesta localizarlas, piensa en actividades que mientras las realizas, el tiempo pase volando). Una vez tengas al menos una actividad localizada (no es tarea fácil), establece tiempos y espacios para llevarla a cabo (aunque al principio te sientas extraño o te cueste seguir esos tiempos).
  • Elimina los roles estáticos: intenta que tu vida individual no se traduzca en ocuparte de las obligaciones diarias (compra, casa, trabajo o estudios…). Potencia un día a día donde exista la apetencia personal y donde puedas destinar tiempo a ti mismo. Si todo tu tiempo está destinado a las obligaciones, quedar con los demás será tu válvula de escape.
  • Acepta las tensiones: debes ser consciente de que las presiones sociales, laborales y familiares te producirán irritación o estados de malestar. Respeta esos estados y permítete expresarlos.
  • Satisfácete: experimenta el placer que produce regalarte una comida especial, un pequeño detalle, un paseo con música… Localiza qué cosas te dan placer y regálatelo (en términos equilibrados)

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