Simple, claro y sencillo

niño-con-perroY a pesar de haber infinitas cosas simples en la vida, nos empeñamos en hacer y escoger lo complicado…

Si te preguntara que pensaras en qué se te viene a la cabeza al mencionarte simplicidad, claridad y sencillez, ¿Qué es lo primero que piensas?

Para mí la respuesta es evidente: niños y animales, pues son el claro ejemplo de estos tres aspectos. TODOS nacemos con estas características y somos nosotros los que escogemos complicarnos la vida, haciéndola retorcida y difícil de desenmarañar. Sin embargo, los niños y los animales son sencillos (disfrutan corriendo tras una pelota o jugando con un muñeco), son también claros (si a un perro le molestas, se va, gruñe, ladra o en el peor de los casos te muerde, no se anda con rodeos; ¿un niño? Llora si lo necesita, se enfuruña si lo necesita y si miente y le preguntas si te ha mentido, agacha la cabeza o se tapa la boca…) por no hablar de su simplicidad, pues no necesitan nada más allá que las necesidades básicas para estar satisfechos con su vida. Sin embargo, estos adjetivos (simple, sencillo y claro) en nuestra sociedad se aplican (en el mundo adulto) a personas tan básicas que no merecen la pena, ejemplo de ello son frases como “Juan es muy simple”. Se trata de una gran disonancia que nos lleva a creer que lo que realmente merece la pena en la vida es lo complicado y lo difícil, o sino, ¿Cuántas veces has escuchado o te han dicho que te tienes que hacer el duro para que esa chica o ese chico se fije en ti? El mensaje es el mismo: “si eres sencillo, claro y simple, no le gustarás”.

Qué gran contradicción, pues una persona sencilla es aquella que se muestra tal cual es, una persona clara es aquella que no se anda con rodeos (sin ir al extremo de hiriente), una persona simple es aquella que no necesita de grandes cosas para saberse feliz… Entonces ¿por qué huimos de estas características?

Ahora te pregunto, ¿Cuántas de las cosas que tienes utilizas realmente? ¿Cuántas de las cosas que tienes te hacen feliz? ¿Utilizas todas las prendas de ropa o todos los zapatos que tienes? Efectivamente, si comenzáramos a plantearnos estas y otras cuestiones, veríamos que en realidad necesitamos menos de la mitad de las cosas que tenemos; pero ahí están esos mensajes que con increíble ingenio nos llevan a pensar que el mundo real es aburrido si “no se tiene más”. Por ello es fundamental parar y no dejarse llevar por esta corriente, pues volver a lo simple supone aprender a vivir sin apariencias, recurrir a la claridad supone vivir en relaciones sanas hacia los demás y con uno mismo, ser sencillo conlleva a la tranquilidad de saber vivir con lo que uno tiene.

Intenta aplicar estos tres adjetivos a tu vida, intenta recuperar la verdadera esencia con la que todos nacemos y no dejes que ésta vuelva a desaparecer, ganarás en calidad de vida te lo aseguro.

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