El mundo en mis manos, cuando sé disfrutar de mí

elmundoenmismanos1No sé qué se me da bien… Me encanta salir con mis amigos o los ratos que paso con mi familia, pero no sé qué hacer cuando estoy solo, más allá de mis obligaciones” Y es que cada vez es más común encontrarme en terapia con frases de este tipo, porque sabemos que “tenemos que” ser sociales, que “debemos” relacionarnos para estar bien; sin embargo, pocas personas (o ninguna, me atrevería a decir) nos dicen que para estar bien, debemos también aprender de nosotros mismos, debemos aprender a estar solos y disfrutar con nuestra compañía.

Cuando la estabilidad de nuestra vida depende de aspectos externos (amigos y familia, principalmente), nuestra vida se tambalea como si tuviéramos una mesa con una única pata (y no una pata gordita y en el centro de la misma), pues nuestra felicidad al fin y al cabo dependería de personas externas con sus propias vidas, las cuales pueden cambiar de un momento a otro (como por ejemplo un cambio de residencia de mi amigo Miguel).

 Si colocamos nuestra llave de la felicidad en bolsillo ajeno, nos estamos empujando sin lugar a dudas a la infelicidad, pues nunca tendremos ni un ápice de control de la misma. Entonces, ¿De qué depende la felicidad? Te estarás preguntando… Ésta depende de diversos aspectos, uno de ellos (que no el más importante) de nuestras relaciones y personas importantes para nosotros, pero un aspecto fundamental viene determinado por nosotros mismos y el partido que sepamos sacarnos (no físicamente hablando). Hay muchísimas cosas que podemos hacer para/con nosotros solos, las cuales no tienen por qué depender de los demás y tienen un papel muy importante para mantener estable nuestra mesa, pues cuando conocemos estos aspectos de nosotros mismos y les sacamos partido, sabemos que independientemente de lo que ocurra en nuestro entorno, tenemos una parcelita propia que siempre podremos llevar a cabo, y cuantas más parcelitas (cuantas más patas tenga mi mesa), más estables estaremos (no tiene nada que ver con ser egoístas, aspecto que veremos en otro post).

Aquí viene el gran problema, me suelo encontrar con preguntas del tipo ¿Y si no sé hacer nada? A lo que suelo responder, ¿naces sabiendo conducir? Es decir, entrénalo! Lo importante primero es localizar aquello que te llama la atención (siendo realistas, claro), después veremos la manera de entrenarlo y practicarlo, pero no puedes comenzar pensando lo que no sabes hacer, sino pensando lo que te gustaría hacer (aquí está el primer punto importante, localizar lo que me gustaría…)

Así, cuando aprendemos a disfrutar y proteger nuestro tiempo es cuando comenzamos a vivir más tranquilos, pues nos regalamos un control que de otra manera tendrían únicamente los demás.

Ahora es tu turno… Te toca echar una ojeada y repasar en qué momentos del día te dedicas un espacio a ti solo, para disfrutar de aquello que tanto te gusta ;)

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