Cómo dejar de hacer caso a lo que los demás dicen

imageA lo largo de esta semana hemos tenido como factor común de las distintas sesiones de terapia el famoso “me dicen”: mi madre me ha dicho que… Mi hermano/a piensa que… Mi amigo/a no me recomienda hacer tal cosa… X person me dijo que hizo eso y le salió mal…

Y es que si nos parásemos a pensar en un solo día donde no recibiéramos comentarios así, difícilmente lo encontraríamos. Por eso mismo la tarea no es conseguir que los demás dejen de meterse en nuestras vidas y dejen de darnos (sin mala intención, por supuesto) su más humilde consejo u opinión. Nosotros podemos escucharles, pero es que entre el escuchar lo que nos dicen y hacer lo que nos dicen hay varios pasos más a los que no solemos prestar atención:

Comparar lo que nos han dicho con lo que teníamos en mente nosotros (de nuestra propia cosecha), criticar lo nuestro o buscar miles de criterios que avalen lo de fuera y decidir entonces abandonar nuestra opinión.

¿Por qué me ocurre esto? Me preguntáis entonces. Aunque en este post no vamos a entrar en cómo dejar de hacerlo, sí vamos a entrar en aprender a identificar el motivo por el que lo hacemos, pues éste es el primer paso necesario para cambiarlo.

Podemos encontrarnos distintos motivos que a una persona le llevan a abandonar su propio criterio:

  • No hay una auto-escucha activa: la persona no sabe localizar lo que quiere, piensa, necesita en un momento determinado y por tanto, su única opción es escuchar y hacer lo que dicen los demás. Se trata entonces de una falta de entrenamiento en esta herramienta.
  • Inseguridad: las personas inseguras que tienden a desconfiar continuamente de sí mismos sí saben localizar lo que quieren, piensan, necesitan; sin embargo, la falta de confianza en ese mismo criterio hace que escuchen activamente y realicen aquello que las personas a las que normalmente admiran o sitúan por “encima” de sí mismas/os” les dicen. Hay auto-escucha activa, pero inseguridad, el aspecto a trabajar sería así las inseguridades.
  • Estilo atributivo externo de los errores: en esta ocasión nos encontramos con que también hay una auto-escucha activa; sin embargo la persona ha aprendido a hacer una atribución externa de las distintas situaciones (por ejemplo, el famoso “mi profesor me ha suspendido” en lugar de “no he estudiado lo suficiente”). A través de un estilo atributivo externo, asignamos la causa de algo que ha salido mal (en este caso) a una persona externa, sería así más fácil escuchar y hacer caso de lo que el otro me dice, pues si sale mal será culpa del otro y no mía… Es decir, se está buscando que otra persona cargue con la responsabilidad de que salga o no bien.

Ahora que hemos mencionado las causas más comunes de dejar que los demás controlen nuestras decisiones, es hora de que aprendas a localizarlas! Intenta recordar situaciones en las que has prestado atención a comentarios ajenos y finalmente les hiciste caso: ¿qué te llevo a dejar de lado lo que tú pensabas? ¿recuerdas alguna ocasión en la que ha pasado lo contrario y no hiciste caso? bien ¿cómo fue esa situación? ¿Sobre qué asunto era? ¿Te sentías fuerte y seguro en ese asunto? O ¿se trataba de la persona que te decía (no confiabas mucho en ella, no era un referente…)?

¡¡¡Te toca a ti dar el siguiente paso… Dedícate un tiempo a ti y…Reflexiona!!!

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