Tengo todo… Pero no tengo nada

En los últimos años me he encontrado con que son más las personas que tienen todo lo socialmente aceptable y/o deseado para ser feliz y, sin embargo, no lo son.

La sociedad nos dice continuamente que necesitamos un coche (¿has contado alguna vez todos los anuncios de coches que hay en un descanso?), un cuerpo “10”, un buen trabajo, una pareja (no sirve tampoco cualquier pareja, debe ser también una persona socialmente aceptable y que por tanto tenga todo lo anterior) y una familia feliz.

Entonces les digo, “bien, ya tienes lo que te han dicho que tienes que tener; ahora ¿qué quieres tener tu realmente?”, aparece así ese silencio reflexivo que suele terminar en un “no lo sé”.

En la mayor parte de casos la persona nunca se ha hecho la pregunta “¿qué quiero para mí?” o incluso una vez iniciado un camino, pararse y preguntarse si realmente ése es el camino que quiere andar.

El mensaje continuo que recibimos es “debes estudiar, entonces trabajar en algo que te dé dinero o en el mejor de los casos que te guste pero te dé bastante dinero, debes buscarte una pareja (que tenga una buena formación, un buen trabajo y estabilidad), tener un buen grupo de amigos y así formar una familia feliz y sin problemas. Entonces, tras recibir este mensaje desde pequeño, dedicas tus fuerzas y energías a ello y cuando lo consigues la pregunta es… “Sí tengo todo lo que debo tener, qué me ocurre?”, la respuesta es sencilla, te has olvidado de una parte fundamental, ¡DE TI MISMO/A!

Si cuando vamos a un restaurante, miramos la carta y escogemos un plato, ¿por qué no haces lo mismo con tu vida? Saborea distintas situaciones, trabajos y personas para ver dónde o con quién te sientes más cómodo, investiga qué te gustaría hacer sin pensar en lo que se te da bien o mal (si hay algo que te gusta pero no controlas, ¡vamos a entrenarte!), cambia de look para ver con qué te sientes más cómodo sin necesidad de que sea el que va a la moda, permítete soñar!!!! ¿Qué hay en tu vida que te saque sonrisas y haga que el tiempo pase tan rápido que deseas que pare? Y si le dedicas algo más de tiempo? Y si buscas la manera de dedicarte profesionalmente a ello?

Lo sé… Es fácil decirlo pero complicado hacerlo; sin embargo, me siento orgullosa de decir que la mayor parte de personas con las que he trabajado en terapia me han escrito diciéndome “ahora sí soy feliz con el camino que he escogido”, por lo que tienes la posibilidad de intentar un cambio.

Ahora te toca a ti, crea tu posibilidad.

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