Ansiedad…¿Qué es?

Ansiedad y estrés“Nunca desesperes. Pero si a ello llegas, sigue trabajando a pesar de la desesperación” 

La ansiedad se ha convertido en un elemento adherido a las personas de nuestro tiempo (plagado de incertidumbres, de inestabilidad, de sensaciones de desprotección), de hecho es uno de los mayores motivos por los que las personas acuden a la consulta.

Se trata de un mecanismo adaptativo natural que nos permite ponernos alerta ante sucesos comprometidos. En realidad, un cierto grado de ansiedad proporciona un componente adecuado de precaución en situaciones especialmente peligrosas. Una ansiedad moderada puede ayudarnos a mantenernos concentrados y afrontar los retos que tenemos por delante.

En ocasiones, sin embargo, el sistema de respuesta a la ansiedad se ve desbordado y funciona incorrectamente. Más concretamente, la ansiedad es desproporcionada con la situación e incluso, a veces, se presenta en ausencia de cualquier peligro ostensible. La persona se siente paralizada con un sentimiento de indefensión y, en general, se produce un deterioro del funcionamiento psicosocial y fisiológico. Se dice que cuando la ansiedad se presenta en momentos inadecuados o es tan intensa y duradera que interfiere con las actividades normales de la persona, entonces se consideraría que la persona tiene un “problema de ansiedad”.

Hablaríamos de la ansiedad como un problema, en lugar de un elemento adaptativo.

La ansiedad es experimentada como una emoción desagradable, de manera que se puede observar a un triple nivel:

  • Cognitivo-subjetivo (la experiencia): se caracteriza por sentimientos de malestar, preocupación, hipervigilancia, tensión, temor, inseguridad, sensa-ción de pérdida de control, percepción de fuertes cambios fisiológicos (cardiacos, respiratorios, etc.)
  • Fisiológico (cambios corporales): se caracteriza por la activación de diferentes sistemas, principalmente el Sistema Nervioso Autónomo y el Sistema Nervioso Motor, aunque también se activan otros, como el Sistema Nervioso Central, o el Sistema Endocrino, o el Sistema Inmune. De todos los cambios que se producen, el individuo sólo percibe algunos cambios en respuestas tales como la tasa cardiaca, tasa respiratoria, sudoración, temperatura periférica, tensión muscular, sensa-ciones gástricas, etc. La persistencia de estos cambios fisiológicos puede acarrear una serie de desórdenes psicofisiológicos transitorios, tales como dolores de cabeza, insomnio, disfunción eréctil, contracturas musculares, disfunciones gástricas, etc.
  • Motor (conductual-observable): se manifiesta como inquietud motora, hiperactividad, movimientos repetitivos, dificultades para la comunicación (tartamudez), evitación de situaciones temidas, consumo de sustancias (comida, bebida, tabaco, etc.), llanto, tensión en la expresión facial, etc.

 

Acudir a un profesional a tiempo, cuando se comienzan a experimentar los primeros síntomas de ansiedad, es fundamental para poder prevenir la aparición de un problema mucho mayor.  No esperes a que el problema pase por sí solo, pues puede suponer un motivo de agravamiento de la situación y de tu propio malestar.  

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